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Manejo del dolor:
Desinformación de médicos impide extender uso de opioides 11 de Septiembre de 2003

Experto de la Universidad de Heidelberg asegura que estos medicamentos derivados de la amapola son seguros si se utilizan en forma rigurosa.

Monica Cuevas Urizar

Aunque el uso de opioides es una costumbre milenaria en culturas orientales, fue sólo en la Segunda Guerra Mundial que occidente descubrió sus propiedades en el manejo del dolor. Más de medio siglo ha pasado desde entonces, pero aún hay resistencia a utilizarlos en parte del mundo médico, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene recomendando su uso desde los años 80.

La principal barrera para el uso de opioides en el manejo del dolor es la falta de conocimientos de los médicos sobre la forma adecuada de utilizarlos, explica el doctor Hubert Bardenheuer, anestesiólogo y jefe del Centro del Dolor del Hospital Clínico de la Universidad de Heidelberg, Alemania.

El experto se encuentra en Chile para participar en el seminario Rol y uso práctico de los opioides en la medicina actual, que comenzó ayer en Santiago, organizado por el Heidelberg Center para América Latina, la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor y el Laboratorio Grünenthal.

Uno de los objetivos del encuentro es contribuir a derribar mitos que los médicos tienen respecto de estas drogas y que impiden que muchos pacientes mejoren su calidad de vida cuando están afectados por enfermedades dolorosas.

En parche

Por largo tiempo la morfina y otros opioides se utilizaron en forma descontrolada, provocando efectos secundarios serios. A ello se suman los temores a generar en el paciente una adicción, explica Bardenheuer. Sin embargo, la ciencia se ha preocupado de disminuir la toxicidad de los medicamentos, aminorando los efectos colaterales, y de controlar mejor el tiempo que dura su acción.

La OMS sistematizó el uso de estos medicamentos a través de una escala de aplicación, según la cual el manejo del dolor debe comenzar con la utilización de analgésicos no opioides y antiinflamatorios, que en forma gradual se combinan con opioides suaves y luego más potentes. El concepto que hay detrás de esto es una gradualidad que permita que el cuerpo se acomode al medicamento.

En los últimos años ha habido avances en el desarrollo de fármacos nuevos, pero también en las tecnologías de administración de éstos. Entre los más recientes están los parches que permiten lograr niveles estables de la droga durante varios días, obteniendo con ello una analgesia estable.

Las investigaciones han permitido además ampliar el uso de opioides - antes restringido a los casos de tumores- al dolor perioperatorio e incluso a dolores benignos, como los de espalda o de cabeza, cuando son fuertes y de carácter crónico, aunque sólo bajo condiciones específicas.

Respecto de la reciente aprobación de la marihuana en Holanda para el tratamiento del dolor, el especialista fue cauto. Hay muchos tipos de cannabis y aún no se conocen sus mecanismos de acción ni sus efectos colaterales. Sabemos que funciona muy bien en el tratamiento de problemas espásticos, pero todavía es un campo abierto y controvertido para la ciencia.

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Heidelberg, el 12 de octubre de 2003